18 de septiembre de 2013

Besos fríos

Entonces te vas,
así, sin aviso
ni tiempo para despedida;
llevándote lejos
una fracción de mí.

Se borra la carne,
se aferra el recuerdo,
resbalan las lágrimas
al saber que ya no te tengo.
Es tarde para todo,
no queda más
que un beso frío.

Mis manos se anudan a tus dedos,
que esperan secos
como ramas de abril.
Mis ojos con alma
mirándose en los tuyos vacíos.
Mis palabras,
resbalando en la oscuridad de tus oídos.
Tu boca,
en eterno silencio,
cerrada por hilos.

Tu latido apagado,
que ya no acompaña al mío.
Tu soledad de muerto,
mi soledad de vivo.
Extrañarte, compañero
y soltarte de a poco,
añorando la idea de vos.
Dejarte ir por fin
en pacífico reposo.

Sentir el amor
que se quedó conmigo;
llevarlo ante tu tumba
para revivir el fuego.
Soñar tu regreso
como una utopía.
Llorarte,
mientras espero
tranquila el momento,
en que un ángel venga a buscarme
y me lleve contigo de nuevo.


Victoria Montes